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Semanario Robinsoniano

¿COMO SE CONSTITUYE EL SUJETO PEDAGÓGICO?

Grupo no asistido: Adriana Díaz, Carmen Jordan, Rosa Perozo, Sandra Colina, Orángel Rodríguez.

 

El sujeto pedagógico se constituye de las vivencias, de las experiencias y del sentir, en el hacer del hoy, ayer y  futuro.

En este sentido, la pedagogía del sentimiento está orientada o enfocada hacia la búsqueda de la felicidad, del sentirse pleno, realizado y lo material es un aspecto clave, básico, que condiciona la felicidad, ya que ha sido un deseo ancestral el de hallarla. Así Kant asocia la felicidad con la realización plena de la virtud, considerando que esta última sirve al cuerpo como el alimento mismo y necesita de muchas  variables o condicionantes para establecerse como tal.

Por otra parte, es necesario destacar que la felicidad en cierto aspecto, es efímera ya que se sitúa en un tiempo y espacio, no es permanente, atiende a situaciones muy particulares y a aspectos claves del mismo comportamiento de la persona.

En este orden, los grandes filósofos contemporáneos afirman que la pedagogía debe enfatizar la  sensibilidad y la vida emocional del ser, reconociendo a éste en su aspecto integral, donde su estado psíquico, físico y emocional determinan las acciones en el hacer,  para pensar y emprender.

Por todo ello, en el sujeto pedagógico se debe considerar su estado emocional, anímico y espiritual, ya que en él se conjugan, se complementan o se integran una serie de virtudes que van a ser modelo a seguir y que además,  su práctica pedagógica está muy relacionada al sentir como el ser. Otro de los aspectos que se debe destacar dentro de esa postura filosófica contemporánea es la atención al “yo”, a la persona como ente actuante, donde se debe tener mucho cuidado en su proceso de formación y cómo él asume su realidad, su entorno y su contexto para actuar en él y transformarlo. Por lo tanto, el sujeto pedagógico atiende a su realidad, asumiendo el  presente, recordando el pasado para absorber de él la experiencia positiva y significativa, proyectando en ella al futuro.

Por consiguiente, en el sujeto pedagógico, los sentimientos se acumulan y subyacen en lo que siente en la actualidad, por lo cual, la vida sentimental del sujeto está signada por una serie de experiencias, sean experiencias exitosas o fracasadas, de allí que los sentimientos sean retrospectivos o prospectivos; tal es el caso cuando se experimenta la alegría en todas las etapas de la vida, convirtiéndose en un sentimiento prospectivo. El caso contrario está representado por la tristeza, que así logre superarse en momentos cruciales o determinantes, siempre va a permanecer en el trasfondo de la personalidad.

Ante lo expuesto, la pedagogía del sentimiento considera esos estados anímicos del ser, midiendo su vida sentimental y una de las formas para cambiar esos sentimientos lo determina la razón, la reflexión sobre la acción, que estaría enmarcado en el desaprender para reaprender y emprender. Es decir, aprender es lo que nos enseñan y que nos ha servido en la práctica; desaprender sería descartar  aquellos aspectos que nos han causado tristeza, que han sido frustrantes y que son superfluos; el  reaprender viene a ser esa construcción de nuevos esquemas de pensamientos y de sentimientos, de reflexión; y el emprender está determinado por la secuencia de acciones previstas hacia la consecución de metas y fines.

            En consecuencia, la reflexión-acción impregnada de sentimiento, produce armonía en las relaciones, favoreciendo un clima donde el amor, el respeto, la aceptación vienen a formar los valores esenciales hacia el ideal máximo del ser.

 

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